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Resiliencia: 5 maneras de ayudar a niños y adolescentes a aprenderla



Decir que los últimos dos años han sido duros para los niños y adolescentes es quedarse corto. La pandemia ha afectado nuestra vida diaria y nos ha puesto a prueba de nuevas maneras. Las luchas raciales y tensiones políticas también son constantes y afectan a jóvenes de todas las edades.


Los padres tenemos muchas preocupaciones y preguntas. ¿Qué significará toda esta ansiedad, malestar, aislamiento y cambio para mis hijos? ¿Cómo los ayudo a sobrellevarlo? ¿Estarán bien? La buena noticia es que la resiliencia, la capacidad de superar las dificultades y el estrés, es algo que podemos aprender y fortalecer a cualquier edad. No podemos evitar que nuestros hijos experimenten una profunda tristeza, estrés o contratiempos. Sin embargo, cuando sea posible, podemos fomentar su capacidad para hacer frente y crecer a partir de experiencias difíciles.


¿Cómo pueden las familias fomentar la resiliencia?


La resiliencia comienza para cada uno de nosotros en el vínculo entre padres e hijos, un factor clave para el desarrollo saludable de niños y adolescentes. La investigación sobre el trauma infantil, como la exposición a la violencia, el divorcio, el duelo y los desastres naturales, muestra que una relación segura y estable con al menos un adulto cariñoso y receptivo es un poderoso amortiguador contra el estrés. Y estudios recientes sugieren que los jóvenes que se sienten conectados con un padre u otros cuidadores y sus compañeros, y siguen rutinas diarias constantes, están mejor equipados para manejar el estrés relacionado con COVID (lee más aquí).


A medida que enfrentamos las demandas cambiantes de la pandemia y los desafíos de nuestro tiempo, los padres podemos fomentar la resiliencia de nuestros hijos de cinco maneras basadas en evidencia.


Busca conexiones cálidas y sin prejuicios

  • Ofrece escucharlos sin prejuicios y con una mente abierta. Haz espacio para que tus hijos compartan con honestidad lo que piensan y cómo les va.

  • Ayúdalos a identificar y nombrar sus emociones. Explora qué provocan esos sentimientos, luego conecta esos sentimientos con habilidades de afrontamiento específicas.

  • Reconoce por lo que todos estamos pasando en este momento y valida que está bien sentirse como ellos.

  • Pregunta qué dudas tienen, luego ofrezca los datos de una manera apropiada para el desarrollo. Si no tienes las respuestas, asegúrales que lo resolverán juntos.


Ayuda a practicar habilidades de afrontamiento y regulación emocional

  • Fomenta la resolución de problemas para asuntos grandes y pequeños. Explica cómo abordas los problemas en tu propia vida y ve si pueden pensar en soluciones para los suyos.