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Mi hijo adolescente se siente solo. ¿Cómo le ayudo?

Aunque creamos que nuestros adolescentes ya no nos necesitan, no es verdad. Nos necesitan en la retaguardia, pero nos necesitan.



Cuando llega la adolescencia, creemos que todo está hecho, que ya no necesitamos estar tan pendientes de nuestros hijos porque ellos ya no nos necesitan tanto. La realidad es mucho más compleja, porque, aunque no lo parezca, en la adolescencia es cuando nuestros hijos nos necesitan más. Su mundo está cambiando y, en ocasiones, se sienten tan abrumados con la intensidad de sus emociones que se sienten realmente solos.


LA SOLEDAD DE LOS ADOLESCENTES

En esta etapa, nuestros hijos buscan intimidad, ponen distancia física y emocional con nosotros, exigen libertad y autonomía e, incluso, se vuelven herméticos y dejan de contarnos sus cosas. Numerosas investigaciones aseguran que la soledad a estas edades puede provocar en nuestros hijos síntomas como baja autoestima, tristeza, aburrimientos, sentimientos de vacío o desconcierto ante situaciones en las que se sienten perdidos y no saben cómo reaccionar.


Nuestros hijos, a pesar de esa distancia que ellos mismos ponen con respecto a nosotros, necesitan seguir manteniendo el vínculo con sus figuras de apego, tal y como nos contaba el psicólogo Rafael Guerrero en el curso ‘Claves para desarrollar un apego seguro con tus hijos’. “Necesitan mantener relaciones sanas con sus iguales, experimentar cierta libertad, pero siempre con sus padres a su lado, en la retaguardia”.


CLAVES PARA MEJORAR LA RELACIÓN CON NUESTROS HIJOS ADOLESCENTES

El psicólogo Ángel Peralbo, en un webinar que ofreció en ‘Educar es Todo’, habló precisamente de la adolescencia y de cómo podemos empezar a ver a nuestros adolescentes desde otra perspectiva, no como auténticos enemigos. Necesitan que estemos presentes para evitar ese sentimiento de soledad, ¿cómo conseguirlo? Este experto nos da las claves:


1. Reflexionemos sobre qué hay detrás de sus palabras


Es importante que tengamos en cuenta que lo que nos dicen nuestros hijos no tiene tanto que ver con lo que piensan sino con lo que sienten en ese momento. Por eso, cuando nos dicen “te odio”, tenemos que pararnos a reflexionar y poner el foco en que esa frase proviene del estado emocional en el que se encuentran en ese momento y, por lo tanto, lo que en realidad está transmitiendo no es odio hacia nosotros, sino frustración, ira, decepción…


“Tenemos que hacer un esfuerzo para que el afecto que sentimos por nuestros hijos esté por encima del enfado”.

2. El vínculo por encima del enfado


El afecto que sentimos