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Cómo enseñar a tu hijo a que disfrute (mucho) de la vida

Actualizado: 12 ago 2021


La vida está llena de obligaciones, de normas y de cosas que no salen, de expectativas que no se cumplen: y tus hijos lo van a aprender, contigo acompañándoles. Pero la vida también está llena de cosas maravillosas a nada que te paras un poco. Disfrutar, ¡qué palabra! De lo grande y lo pequeño, de ellos y ellos de nosotros: te contamos cómo favorecer que tu hijo sea un disfrutón de la vida.


Si le preguntamos a diez padres al azar qué es lo que quieren para sus hijos en la vida, muy probablemente (me arriesgo con la respuesta) la mayoría diremos que lo que de verdad queremos, lo que realmente importa, es que nuestros hijos sean felices (y que estén sanos, claro).


Sin embargo hablamos poco de ello, escribimos poco sobre ello... y mucho sobre cómo hacer que nuestros pequeños expriman sus capacidades, que sean más creativos, más ordenados o más “obedientes” (o el remate, ¡que sean niños exitosos!). ¡Qué cosas!


No es este un tirón de orejas, que conste. Entiendo que a todos nos pasa que, en el fondo, creemos saber qué necesitan nuestros hijos para ser felices, pero que quizá lo que no tenemos tan claro es qué hacer ya cuando ese angelito, al que amamos con toda nuestra alma, lleva toda la tarde en “modo Rasputín”.


Pero precisamente como hablamos más de eso otro, y un poco menos de lo “bonito”, acabamos poniendo el ojo de Sauron en ello, en Mordor. Y mira, sí, hay que tener vigilados a los orcos, pero oye, La Comarca es un sitio precioso, o Rivendel, con esa calidad arquitectónica que tiene.


Quiero decir, para aquellos que no les importa en lo absoluto El señor de los anillos (y que no hayan dejado de leer a pesar del párrafo anterior -gracias por seguir-), es que está muy bien que nos (pre)ocupemos de esas cositas, pero que también pongamos atención en enseñarles a disfrutar de la vida.


Y, de paso, ya que estamos, vamos disfrutar nosotros también de ella y de ellos, que en la era de la productividad implacable y del poco tiempo a veces estamos que no estamos, y se nos pasan los días en una nebulosas gris. Stop nebulosa. Hola solecito.


Disfruta tú


Empecemos, como siempre d