La gratitud es más que solo decir gracias

Un nuevo estudio para padres ofrece consejos para ayudar a los niños a comprender realmente por qué están agradecidos

Dar las gracias es fácil. Lo hacemos (en su mayoría) todos los días, sin pensarlo mucho. Alguien te entrega el cambio en una tienda, dices gracias. En la parte inferior de sus correos electrónicos, escribes "¡gracias!" justo antes de agregar tu nombre. Y, en Acción de Gracias, independientemente de cómo celebre el día, puedes mencionar algo por lo que está agradecido, tal vez sea la persona que está dando un paseo contigo o la mesa llena de pasteles increíbles.


Pero como señala un nuevo conjunto de estrategias de crianza del proyecto Making Caring Common en Harvard, "La gratitud es más que decir gracias o decir que te sientes agradecido". Si queremos ayudar a los niños a desarrollar verdaderamente la gratitud, los adultos deben ir un paso más allá: deben enseñar a los niños a darse cuenta (de quién o de qué estamos agradecidos) y pensar (sobre por qué estamos agradecidos), de forma regular. . Y, como señala el estudio, "debido a que a algunos niños les puede resultar difícil entender por qué están agradecidos, también es importante que los adultos de confianza compartan o modelen su propia gratitud". Cuando esto sucede, los niños no solo comprenderán mejor lo que realmente significa la gratitud, sino que también les ayudará a "sentirse bien con su gratitud".


A continuación se presentan cuatro pasos clave de cómo hacer que el cuidado sea común para los adultos para ayudar a los niños a aprender a notar y pensar en las personas y las cosas por las que están agradecidos.


1. Practica mirar

Anima a los niños a que practiquen buscando a una persona o algo por lo que estén agradecidos. Puedes explicar brevemente lo que significa sentirse agradecido, como "apreciar cómo alguien o algo nos hace sentir por las cosas que hace o hace posible para nosotros". Juntos pueden probar esta actividad de búsqueda de gratitud, buscando fuentes de gratitud como "algo o alguien que me haga reír" o "alguien que me ayude o apoye, incluso cuando no pregunte".


Si queremos ayudar a los niños a desarrollar verdaderamente la gratitud, los adultos deben ir un paso más allá: deben enseñar a los niños a darse cuenta (de quién o de qué estamos agradecidos) y pensar (sobre por qué estamos agradecidos), de forma regular.


2. Piensa en el "por qué"

Haz que los niños escriban, dibujen o hagan algo que represente a la persona o cosa por la que se sienten agradecidos y anímalos a pensar por qué están agradecidos por esa persona o cosa. Los niños también pueden escribir o garabatear sus respuestas a preguntas sobre la persona o cosa por la que están agradecidos. Cosas que deben tener en cuenta:

  • ¿Qué acción, cualidad o cosa específica estás agradecido? Por ejemplo, si dices que estás agradecido con tu maestro, una acción específica podría ser que tu maestro se quede hasta tarde después de la clase si necesitas más ayuda con un problema.

  • ¿Qué tuvieron que renunciar o hacer para que te sintieras agradecido? Por ejemplo, es posible que notes que tu maestra no califica la tarea después de clase, sino que califica en casa después del horario laboral para poder ayudarte más en la escuela.

  • ¿Qué significan esos sacrificios o acciones para ti y por qué? Por ejemplo, puedes decidir ser más útil para tu maestra porque ella te ha ayudado mucho. Puede llegar a sentir no solo aprecio por su maestro, sino también orgullo por hacer algo bueno a cambio.

3. Comparte tu gratitud

Compartan juntos por qué están agradecidos y por qué. Por ejemplo, "Siento gratitud por el abuelo porque siempre me hace reír, incluso cuando estoy triste" o "Estoy agradecido por el lugar donde vivimos porque podemos ver árboles todos los días". Consejo para adultos de MCC: Aproveche este momento para reflexionar y compartir su propia gratitud. Con demasiada frecuencia, ocultamos cosas a los niños que en realidad podrían ayudarlos a respetarnos o confiar más en nosotros.


4.Hazlo un hábito

Adquiere el hábito de darse cuenta y pensar en la gratitud mientras realiza las actividades diarias. Puede ser divertido escribir en notas adhesivas personas y cosas por las que estás agradecido, y por qué estás agradecido, ¡y luego empapelar una pared entera en casa! O bien, pueden aprovechar los momentos ordinarios que les permiten hacer una pausa, darse cuenta y hacerse preguntas sencillas como: “¿Cómo les hace sentir que [tal y cómo] hizo algo bueno por ustedes esta semana? ¿Por qué crees que lo hicieron?