2021: CDMX libre de plásticos

La Ciudad de México recibe el año nuevo con la entrada en vigor de la segunda fase de su prohibición de plásticos de un solo uso. Desde enero de 2020 se prohibieron las bolsas plásticas, ahora se incluyen otros productos plásticos desechables como los siguientes:

  • Popotes

  • Platos y charolas para alimentos (contenedores de unicel)

  • Cápsulas de café

  • Aplicadores de tampones, hechos total o parcialmente de plástico

  • Vasos y tapas

  • Cubiertos

  • Globos y varillas para globos

  • Palitos mezcladores y agitadores

  • Bastoncillos para hisopos de algodón, y

  • Productos con microplásticos añadidos (como cosméticos, pasta de dientes, exfoliantes, champús, etc. a los que se les añadieron microplásticos).

La prohibición en la capital de nuestro país es un gran logro para proteger nuestro planeta de la contaminación por plásticos, un problema que agrava el cambio climático y acelera la pérdida de especies. ¿Por qué? Porque los residuos plásticos han llegado prácticamente a todas las regiones del planeta, desde el hielo del Ártico hasta la fosa de las Marianas, en lo más profundo de los océanos; desde las calles de las ciudades, hasta las áreas naturales protegidas de México, como la Reserva de la Biósfera de Sian Kaan, cerca de Tulum.


En estos espacios, los residuos plásticos afectan a más de 700 especies marinas. Así también, se han encontrado microplásticos en el agua de lluvia, en el aire que respiramos, en muchos de nuestros alimentos (mariscos, miel, sal de mar, etc.) y en el agua que bebemos. Por esto, los plásticos también están llegando a nuestros cuerpos, con las implicaciones que esto tiene para nuestra salud.


La gravedad de este problema ambiental y para la salud humana exige que tomemos medidas contundentes para poner fin de una vez por todas a la contaminación plástica. Las prohibiciones son un camino correcto en esta dirección:

  • Buscan contribuir a un cambio cultural. Las prohibiciones permiten a las y los consumidores y a los comercios ver que la cultura del “usar y tirar” está generando cantidades enormes de desechos que el planeta no puede manejar. Por ello, al prohibir los plásticos desechables avanzamos hacia un nuevo modelo cultural basado en la durabilidad y calidad de los artículos que usamos, privilegiando su reutilización por muchas veces y por mucho tiempo, lo que evita generar basura. Por ejemplo, la prohibición busca crear en la gente el hábito de llevar su propia bolsa o mochila para cargar la despensa, en lugar de depender de bolsas plásticas.

  • Buscan contribuir a un cambio en los patrones de producción y consumo. Al prohibir los plásticos desechables se nos abre la posibilidad de transitar hacia formas de distribución de productos que estén libres de empaque o basadas en la reutilización. Esto también nos invita a consumir local. Las empresas y comercios se ven entonces impulsadas a innovar en la forma en que nos venden sus productos. Un ejemplo de esto son las iniciativas locales que venden cosméticos a base de ingredientes naturales (sin microplásticos añadidos) y en envases retornables o rellenables. Otro ejemplo son los restaurantes que venden alimentos en contenedores reutilizables, los cuales pueden funcionar mediante el esquema de depósito y retorno, como en el caso de las caguamas: la gente deja un depósito y al retornar el contenedor se le entrega de vuelta su dinero.

Marcha contra los plásticos © Juan Diego Cano / Greenpeace © Juan Diego Cano / Greenpeace


Los reutilizables son posibles y una gran opción para poder cumplir con la ley y para dejar atrás la cultura del “usar y tirar”. Todos los plásticos prohibidos se han prohibido por su impacto ambiental pero también porque son innecesarios y porque pueden sustituirse por opciones reutilizables. Los comercios, empresas y restaurantes deben avanzar hacia estos sistemas de distribución basados en la reutilización, hay muchos ejemplos a nivel internacional de emprendimientos que lo han logrado muy exitosamente (véase nuestro informe Los reutilizables son posibles o la serie de informes y manuales publicados por la Fundación Ellen MacArthur).


Mientras las empresas avanzan en esta dirección, como consumidores podemos apoyar el cumplimiento de la prohibición llevando nuestros propios artículos reutilizables al hacer nuestras compras y no pidiendo plásticos. Nuestras decisiones de consumo son una herramienta para la transformación social y a través de ellas podemos impulsar a las empresas a que dejen atrás los desechables. El siguiente cuadro nos da ejemplos de cómo podemos apoyar la prohibición desde nuestro actuar individual.


¿Qué alternativas hay a los productos prohibidos?



Por: Greenpeace México Nota original en: https://www.greenpeace.org/mexico/blog/9419/2021-cdmx-libre-de-plasticos/

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